Se acerca el cierre del trimestre (abril, julio, octubre o enero) y en las oficinas de las asociaciones, startups y pequeñas entidades empieza a sonar la misma melodía: “Hay que presentar los impuestos”.

Como responsables de la entidad, es habitual que recibáis los borradores por parte de vuestra gestoría y, al ver la cantidad a pagar, sintáis un pequeño mareo. “¿De dónde sale todo este dinero? ¿Por qué pagamos tanto de IRPF o de IVA si nuestra entidad apenas tiene beneficios?”.

En Cotiledón creemos que la tranquilidad financiera nace de la comprensión. No queremos que firméis y paguéis a ciegas. Queremos que entendáis la mecánica de los tres modelos principales que presentamos en vuestro nombre: el 111, el 115 y el 303.

Vamos a traducir el lenguaje de Hacienda a un lenguaje de andar por casa.

1. Modelo 111 (IRPF de Trabajadores y Profesionales): Tú haces de recaudador

El primer cambio de mentalidad que debéis hacer con el Modelo 111 es entender que este dinero no es un gasto para vuestra entidad. Es un dinero que no es vuestro, simplemente lo estabais “guardando”.

¿De dónde sale?

  • De vuestras nóminas: Cuando le pagáis 1.500€ brutos a un trabajador, no le ingresáis 1.500€ en el banco. Le ingresáis, por ejemplo, 1.300€. Esos 200€ de diferencia (la retención del IRPF) os los quedáis vosotros temporalmente en la cuenta de la asociación.

  • De los profesionales independientes: Cuando un formador o un abogado autónomo os hace una factura de 1.000€, os aplica una retención (normalmente del 15%). Vosotros le pagáis a él 850€ y os guardáis 150€.

¿Qué pagáis en el Modelo 111? En este trimestre, simplemente le estáis entregando a Hacienda todo ese dinero que habéis ido reteniendo (descontando) a vuestros trabajadores y colaboradores durante los últimos tres meses. Es un dinero que ya teníais apartado.

2. Modelo 115 (IRPF de Alquileres): La misma lógica para vuestro local

El Modelo 115 funciona exactamente igual que el 111, pero se aplica exclusivamente al alquiler de vuestra oficina, local o espacio de trabajo.

¿De dónde sale? Si revisáis la factura del alquiler que os manda vuestro casero cada mes, veréis que tiene una base, se le suma el IVA, y se le resta un 19% de IRPF. Al igual que con las nóminas, vosotros no le pagáis ese 19% al propietario. Os lo quedáis en vuestra cuenta bancaria.

Al llegar el trimestre, mediante el Modelo 115, cogemos todo ese IRPF del alquiler que habéis ido acumulando y se lo ingresamos a Hacienda en nombre de vuestro casero.

3. Modelo 303 (IVA): El rompecabezas de las Entidades Sociales

El IVA es el impuesto que más dudas genera. La norma general parece sencilla:

IVA Repercutido (el que tú cobras en tus facturas) MENOS IVA Soportado (el que tú pagas en tus compras) = Resultado a pagar o a devolver.

Pero en el día a día de una entidad social, esto se complica muchísimo por dos factores clave: la Inversión del Sujeto Pasivo y la Prorrata.

A. La Inversión del Sujeto Pasivo: Facturas “sin IVA” que sí pagan IVA

A veces recibís facturas de publicidad en Google/Facebook (empresas extranjeras), o facturas por obras de reforma en vuestro local, que vienen con un 0% de IVA y una frase extraña que dice: “Inversión del Sujeto Pasivo”.

Muchos clientes piensan: “¡Qué bien, me ahorro el IVA!”. Falso. La Inversión del Sujeto Pasivo significa que Hacienda invierte las reglas del juego: le quita la obligación de declarar el IVA al que vende, y te obliga a ti (el que compra) a auto-declararlo.

En el Modelo 303, nosotros tenemos que coger esa factura de Facebook de 100€, calcularle el 21% de IVA (21€), y sumarlo a la vez como IVA que debéis a Hacienda (Repercutido) y como IVA que os deducís (Soportado). El efecto normal sería cero, “lo comido por lo servido”… salvo que tengáis Prorrata.

B. La Prorrata General: Por qué no puedes deducirte todo el IVA

Muchas entidades sociales tienen una actividad mixta. Por un lado, hacéis cosas que están exentas de IVA (por ejemplo, impartir formación reglada o asistencia social). Por otro lado, hacéis cosas que sí llevan IVA (por ejemplo, vender merchandising, hacer consultoría o alquilar un espacio).

Hacienda dice: “Como no todo lo que ingresas lleva IVA, no te voy a dejar deducirte el 100% del IVA de tus compras generales”.

Un ejemplo muy claro: Imaginad que pagáis la factura de Internet o la factura de Facebook que veíamos antes. Si al analizar vuestros ingresos resulta que el 30% viene de actividades con IVA y el 70% viene de actividades exentas, vuestro porcentaje de prorrata es del 30%. Esto significa que de vuestras facturas generales, solo podréis deducir el 30% del IVA. El 70% restante se pierde y se convierte en un gasto real para la entidad. (Y aquí es donde la Inversión del Sujeto Pasivo duele: os auto-repercutís el 100% del IVA, pero solo os deducís el 30%, por lo que termináis pagando dinero a Hacienda por esa factura “sin IVA”).

C. El ajuste de final de año (La Regularización)

Durante el año (en abril, julio y octubre), aplicamos el porcentaje de prorrata provisional del año anterior. Pero al llegar el cuarto trimestre (en enero), hacemos la “Regularización”. Calculamos los ingresos reales y exactos de este año.

  • Si habéis vendido más cosas con IVA que el año pasado, el porcentaje sube y Hacienda os devolverá parte del IVA de vuestros gastos.

  • Si habéis hecho más actividades exentas, el porcentaje baja y tocará devolverle a Hacienda una parte del IVA deducido de más durante el año.

La tranquilidad de tener a Cotiledón

Entender de dónde salen los números es fundamental para que hagáis buenas previsiones de tesorería y no os gastéis el dinero de las retenciones creyendo que es saldo libre de la entidad.

Sin embargo, calcular los porcentajes exactos de la prorrata, aplicar correctamente la Inversión del Sujeto Pasivo para evitar sanciones, y cuadrar los céntimos de los modelos 111 y 115 es un trabajo técnico de alta precisión.

Por eso, en Cotiledón nos encargamos de todo. Analizamos vuestras facturas una a una, calculamos vuestra prorrata al milímetro para que no perdáis ni un euro de deducción legal y presentamos vuestros impuestos en plazo. Vosotros seguid centrados en vuestro propósito social y empresarial; nosotros nos ocupamos de los números.

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